Construyendo una Colección
Las primeras obras que ingresaron al patrimonio que actualmente forma parte de la Colección Balanz Capital, fueron adquiridas de manera espontánea, a través del gusto y del deseo de posesión. Los socios integrantes de la empresa comenzaron a realizar compras personales y a partir del interés compartido por las artes visuales, y de la experiencia particular que a cada una de las adquisiciones generó, pensaron en comprar en común, evaluando también la condición de bien patrimonial inherentes a las piezas; en principio entonces, como una coincidencia de decisiones personales y posteriormente, como decisión institucional.
Conocer, compartir, saber sobre arte se convirtió en una interacción común no sólo entre los socios, sino entre muchas de las personas que frecuentan las oficinas que albergan gran parte del acervo. También los que trabajan, que conviven diariamente con las diferentes expresiones artísticas, han hido incorporándolas a sus vidas en forma paulatina y natural. Los comentarios sobre las piezas alternan las charlas de negocios, y entre los informes financieros se encuentrarn también libros, datos de galerías, obras y reseñas artísticas. Tal es así que entre los integrantes del directorio, se tornó más frecuente visitar exhibiciones, talleres, ferias y galerías y conocer artistas como forma de ampliar conocimientos por, desde y para la colección, como un método gozoso de compromiso y crecimiento.
Desde aquel comienzo aleatorio, se evolucionó con entusiasmo en la convicción de que no se trataba de un simple acopio patrimonial sino de haberes que representan en su importancia tanto una reserva de valor como de la construcción de una imagen relacionada a la contemporaneidad. Comprendieron también que las piezas crecen en valor económico y artístico pero sobre todo, conllevan un creciente compromiso sentimental. Ya hace un tiempo que en la empresa las adquisiciones se evalúan de manera específica y que las decisiones en torno a la incorporación de obras y autores son más elaboradas y frecuentes. Los principales criterios que en la actualidad se utilizan son, la importancia y trayectoria de los artistas, la calidad, jerarquía y trascendencia de las piezas y lógicamente, una compatibilización con los gustos personales de los integrantes societarios. Como ejemplo, en los últimos meses se incorporaron obras paradigmáticas de los 90 y comienzos de 2000 y tambén algunas obras de artistas que se encuentran en su etapa emergente.
Como contrapartida, la colección cuenta también con algunas piezas excluyentes de calidad museológica, como Homenaje a Rafael y Saura del vanguardista Alberto Greco, de escasa producción, muerto en plena juventud en los años sesenta, Facundo, la primera obra de la importantísima serie Federal de Luis Felipe Noé y entre los más contemporáneos, el retrato realizado con trozos de distintas carnes y resina de Lucien Freud, del Grupo Mondongo.
En el tiempo que he compartido con ellos como curadora, en la organización, búsqueda y estudio de las distintas piezas y en el intercambio que sucede cotidianamente ha sido gratificante comprobar una vez más la importancia de apreciar las obras de arte directamente, el encuentro personal y la experimentación de esa misteriosa identificación con el que las observa con intenciones de recibir y entender, y la capacidad de enseñarnos a ver más alla de lo evidente.
La Colección de Balanz nació impulsada por el deseo de crear una memoria y un cuerpo de obra de identificación con lo contemporáneo. Centrada en el arte desarrollado desde 1960 hasta la actualizada, tiene la intención de convertirse en un refrente actual del coleccionismo del país. Varias de sus piezas ya han sido requeridas para diferentes e importantes exhibiciones. Reúne obras de generaciones y procedencias diversas que conviven y conforman un mosaico plural de conceptos y trayectorias que, en sus diferencias generacionales y estilísticas suponen en conjunto un testimonio del arte de nuestros días y configuran un escenario sensible a las nuevas propuestas.
Hoy la Colección se amplía, se contextualiza y se completa con la incorporación de artistas relacionados generacionalmente. Crece, como también lo hacen los proyectos relacionadas a ella. Es una decisión institucional involucrarse en la escena artística y aportar a su evolución, como parte del entramado actual. La invitación recibida desde el imponente Museo Evita, Palacio Ferreyra da un marco de importancia a sus iniciativas e intenciones.
Patricia Rizzo
Buenos AIres, 1962. Curadora, investigadora de arte contemporáneo y editora.
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